Es la idea más importante de las finanzas personales: tu dinero genera dinero, y ese dinero genera más dinero.
La bola de nieve
Con el interés compuesto, los intereses que ganas se suman a tu dinero y, a partir de ese momento, también generan intereses. Es como una bola de nieve que rueda cuesta abajo: al principio es pequeña y crece despacio, pero cuanto más grande es, más nieve recoge en cada vuelta.
Simple contra compuesto: 10.000 € a 30 años
Con un 7 % al año durante 30 años, 10.000 € se convierten en 31.000 € si solo cobras intereses sobre lo que pusiste al principio. Si reinviertes los intereses, llegas a 76.123 €. La diferencia, más de 45.000 €, son intereses sobre intereses.
Pruébalo tú
Mueve las barras con lo que podrías invertir al mes, los años y la rentabilidad. Fíjate en cómo, a partir de cierto momento, los intereses pesan más que lo que has puesto tú. Para más detalle, tienes la calculadora de interés compuesto con gráfico año a año.
El tiempo pesa más que la cantidad
Laura y Marcos invierten 100 € al mes al 7 % hasta los 55 años. Laura empieza a los 25 y Marcos a los 35. Laura termina con unos 122.000 € y Marcos con unos 52.000 €. Para alcanzarla empezando 10 años más tarde, Marcos tendría que invertir más del doble cada mes.
La regla del 72, al revés
Ya la viste con la inflación. Aplicada a una inversión: divide 72 entre la rentabilidad anual y sabrás en cuántos años se duplica tu dinero. Al 7 %, unos 10 años. Así, 10.000 € se convierten en 20.000 € en 10 años, en 40.000 € en 20 y en 80.000 € en 30.
Las comisiones también se componen
Invirtiendo 200 € al mes durante 30 años con una rentabilidad del 7 % antes de comisiones, una comisión del 0,2 % al año te deja unos 234.600 €; una del 1,5 %, unos 182.700 €. Más de 50.000 € de diferencia por un porcentaje que parece pequeño.
Al revés, te hunde
El interés compuesto no tiene bando: con las deudas funciona igual, pero en tu contra. Los intereses que no pagas se suman a la deuda y generan más intereses. Por eso una revolving puede durar años: es una bola de nieve que rueda hacia ti.
Constancia: el combustible
La bola de nieve necesita dos cosas: tiempo y no pararla. Aportar algo cada mes, de forma automática, y no sacar el dinero cuando las cosas se ponen feas es lo que la hace crecer. Sacarlo a mitad de camino rompe la bola y hay que empezar casi de cero.
¿Dónde actúa el interés compuesto?
En cualquier sitio donde los intereses se reinviertan: una cuenta remunerada, Letras que vas renovando o una inversión a largo plazo. Cuanto mayor sea la rentabilidad y más largo el plazo, más se nota. Para aprovecharlo de verdad hace falta invertir, y eso es lo que aprenderás a partir del planeta Marte.
Misión: pon en marcha tu bola de nieve
Haz la prueba en la calculadora con tus números reales. Luego elige el día en que harás tu aportación cada mes, aunque sea pequeña: lo importante es empezar y no parar. Con esto completas la órbita: el siguiente destino es la Luna.
🧭 Las 3 ideas para llevarte
- El interés compuesto es ganar intereses sobre los intereses: el tiempo es su motor.
- Empezar 10 años antes vale más que invertir el doble cada mes.
- Las comisiones también se componen: un 1,5 % al año puede comerse una cuarta parte del resultado.